Recensione del prof. Adrados per "Emerita", rivista dell' Università di Madrid

Nato nel 1922, il prof Francisco R. Adrados è cattedratico d'Istituto e Università, direttore di riviste scientifiche, accademico, ricercatore in campi molto diversi, conferenziere poliedrico, è uno dei rappresentanti più autorevoli, nella Spagna del XX secolo fino ad oggi, degli studi su Greci e Latini, antica India, linguistica Indoeuropea e generale. Uomo attivissimo, percorre il mondo alla ricerca costante dei contrasti culturali, promuove attività teatrali, scrive infaticabilmente in libri e giornali su cultura, società e politica. Ha creato un'importante scuola di Umanesimo. Lotta costantemente per mantenere la presenza dei classici greco-latini e dell'umanesimo in generale nell'insegnamento medio e universitario. Nel libro scritto in lingua greca "A History of the Greek Language" (Atene; Editore Papadimas, 2003) Adrados parla delle affinità della lingua etrusca, che lui considera Indoeuropea, con quella Anatolica. Questa è la sua recensione sull'opera "Le origini degli etruschi" del prof. Claudio de Palma

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RESEÑA DE LIBROS - II. LINGÜISTICA

De Palma, C., Le origini degli etruschi. Nuova luce da nuovi studi e scoperte. Bologna, Nuova s1, 2004

 

Interesante este libro del prof. de Palma, que combate la hipótesis del origen itálico de los etruscos, la hipótesis de Pallottino que se convirtió en Italia en un dogma nacionalista.  Felizmente, cada vez se le da más la razón a Heródoto, que hizo venir a los etruscos de Lidia; y al hecho de la identidad o casi identidad de la luengua de la estela de Lemnos y el etrusco.  Así también, con toda clase de argumentos, opinó R.S.P. Beekes, cuyo libro reseñé n esta revista, 71, 2003, p.374 s. Vengo sosteniendo esta tesis desde mi artículo en JIES 17, 1989 (1990) pp. 363-383.

Lo Nuevo que aporta el presente libro es, sobre todo, una revisión total de los datos y un rechazo de teorías que pretendían descargarlos como simples coincidencias.

Comienza con un detalladísimo capítulo (I, -I dati antropologici-), acompañado de mapas, dibujos de artefactos y cuadros estadísticos: junto a elementos indígenas, africanos o europeos, se encuentra, también, un tipo craneano egeo-asiático.  Pero quizá es más conclusiva la "Indagine filologica" del cap. II, que nos hace ver los datos, en las fuentes hetitas y otras, sobre los tirrenos en Licia y en el país de Arzawa, en la Propóndite y en Lemnos; no solo los tirrenos, también los pelasgos.  Unos y otros son citados entre los Pueblos del Mar en las fuentes egipcias, en 1186.  Esta es más o menos la fecha de su llegada a Italia. -La justa crítica de Pallottino a la cronología baja (de las llegada a Italia de los estruscos) en los siglos VIII y VII, no deja otra salida- (p.57).  La introducción en los siglos XIII-X es otro apoyo. Influjos orientales posteriores son una cosa diferente, puramente cultural.

Los capítulos siguientes, del III al V, muy detallados y con buena bibliografía, sobre los datos arqueológicos, la religión y la cultura, no dejan duda sobre los orígenes minorasiáticos de los etruscos.  Impresionan sobre todo datos del siglo VIII (como una olpe de Caere) que hacen ver la presencia tempranísima de los mitos griegos en Etruria.

Todo esto en la parte I del libro. La II está dedicada a la luenga etrusca y se abre con un buen estudio de la estela de Kaminia, la famosa estela de Lemnos, y de otras inscripciones de la misma isla.  Por supuesto, las conclusiones son favorables al carácter etrusco de su lengua.

Más hipotéticas son algunas cosas del capitulo II, "Confronti linguistici".  Se trata de coincidencias casi siempre léxicas con términos testimodiados en el Egeo y Asia, también con el rético (sobre este véase mi reseña de Rix en esta misma revista, 69, 2001, pp. 359-360). 

 

También habla de las inscripciones eteocretenses y tartesias y sus coincidencias léxicas con el etrusco.  Hay aquí muchas cosas útiles y dignas de estudio, imposible explicar aquí el detalle.  De lo que sí se podria haber aquí prescindido es de la hipótesis fino-ungria.  Y lo que habría debido hacerse, y me deja en realidad sorprendido que no se haga, es profundìzar en los rasgos indoeuropeos, y concretamente del Indoeuropeo de Asia Menor, del etrusco, que he estudiado detalladamente en mis dos articulos de JIES (arriba citado) e Historical Linguistics 107, 1994, pp. 54-76.  La adscripción del etrusco (y lemnio) al Indoeuropeo asiático debe basarse, más que en coincidencias léxicas, en hechos morfológicos. De Palma (e igual Beekes) calla sobre esto.

Evidentemente, su perspectiva es más bien arqueológica e histórica.  Pero influye, de otra parte, la tradición terriblemente conservadora de la Lingüistica Indoeuropea de tradición alemana, que sigue obstinándose en ver como único Indoeuropeo el reconstruido por Brugmann.  Pero no es el único, antes de él hay un Indoeuropeo conservado en Asia Menor en el cual la flexión del nombre y verbo es mucho más elemental: monotemática, con sincretismos, uso de los temas puros con varias funciones, etc.   Algunos lingüistas lo admiten, otros siguen aceptando como único un Indoeuropeo de la época en que aún eran desconocidos el hetita y otras lenguas indoeuropeas de Asia.  Increible, pero cierto.

Por no dar otra bibliografia, remito a mi Manual de Lingüística Indoeuropea (en colaboración), Madrid, 1995-98 (en prensa en inglés en Peters).  Y a -The new Image of Indoeuropean. The History of a Revolution-. IF 97, pp. 1-28.

Es muy decepcionante que se demuestre, con excelentes razones, el origen minorasiático del Etrusco, y luego no se diga nada, prácticamente, sobre sus orígenes en las lenguas Indoeuropeas de esa región.

Unas "Conclusioni" (pp. 153-159) se apoyan en un articulos mio ("Torreadrada y Turégano: sobre tur-/turr-, adrado- y danom, en Religión, lengua y cultura prerromanas de Hispania", Salamanca, pp.  571-57) en que hago un estudio de la raiz toponímica tur 'fuente, rio' en Hispania.  De Palma sigue los rastros de esta raiz en Asia Menor y en el etrusco turan, que es la diosa-madre de la tierra.  De aquí vendría el nombre de los etruscos. Es muy posible.

 

FRANCISCO R. ADRADOS